Quiero mi casa propia, capitulo III: El plan

5 cosas que tenés que conocer antes de tomar una decisión.

Ya hemos hablado del papel que cumplen las empresas en las inversiones inmobiliarias, y aunque no convenga tratar el tema sin considerar otros puntos, lo cierto es que ella sigue siendo el factor determinante. Su trayectoria y experiencia, el reconocimiento social, los emprendimientos desarrollados, etc., son parámetros que sirven para asegurarnos que al final del camino habremos hecho un negocio razonable.

Hoy reflexionamos sobre el “Plan”, es decir, las formas de pago que las empresas ofrecen para que la mayor cantidad de familias puedan acceder a su vivienda propia.

Para analizar este tema, proponemos pensar “los planes” en una doble cara: por un lado, lo que una empresa podría ofrecernos y por otro, el nivel de protagonismo que nosotros tendremos en los resultados.

El plan según la empresa

En el negocio inmobiliario son pocas las empresas que tienen el tamaño y respaldo que se necesitan para innovar. Tratándose de desarrollos inmobiliarios, el valor de la tierra y de la construcción son aspectos menos negociables. Los precios de la construcción aparecen en un índice general que se puede consultar en los medios de comunicación, y el valor de la tierra dependerá de su tamaño y ubicación, entre otros indicadores más o menos previsibles.

Entonces, ¿de qué se trata? ¿Por qué existen tantas ofertas y a veces tan diferentes? Las empresas crean planes para seducir a sus clientes, pero todos, cuando son racionales y no engañosos, exigen del esfuerzo y determinación del comprador. Por lo tanto: ¿qué diferencia objetivamente los distintos planes? ¿Cuál es la clave?

El plan de financiación de una vivienda depende fundamentalmente del volumen de emprendimientos y clientes con el que cuente la empresa que los ofrece. Otra vez la empresa sigue siendo la clave. Si una propiedad inmobiliaria es costosa, si los créditos hipotecarios son exigentes, entonces todos los sistemas de financiación que una empresa inmobiliaria puede prometer se apoyan en la magnitud de los emprendimientos y en el número de clientes que confían en su gestión. En consecuencia: mientras más importantes son los proyectos, más grande es la comunidad de clientes, y mayores las posibilidades que tiene la empresa de ofrecer y cumplir con productos y financiación a largo plazo.

El mejor plan

Ahora bien, si siendo un conocedor del rubro se encuentra la empresa digna de su confianza y además se tiene claro el producto que se desea, lo que sigue es analizar si el plan que formulan es algo que se puede cumplir. La elección del plan es un momento fundamental de la adquisición. Es muy importante acomodarse a un valor de cuota que realmente se pueda pagar y mantener al día.

Por otro lado, los de clase media trabajan todos los días para sostener su situación, para hacer alguna diferencia, y no pocas veces sienten miedo de perder lo que lograron y caer en dificultad. Estas aspiraciones o temores suelen confundir bastante: o los llevan a tener expectativas demasiado altas para lo que verdaderamente se puede, o el miedo los hace tan conservadores que no se quiere modificar nada, y mucho menos iniciarse en algo novedoso.

Parece entonces que, mientras las condiciones de la empresa y el plan podrían estar resueltas tras un buen análisis y una buena elección, “lo que se puede” se convierte en el tema central de la decisión.

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