¡Feliz Día del Trabajador!

A la Argentina del trabajo y de los sueños que importan

Si tuvieras la posibilidad de visitar o de vivir en otro país, por necesidad, placer o simplemente por elección y durante tu estadía alguien te preguntara: ¿cómo somos los argentinos? ¿Qué responderías?

Cuántos de nosotros hemos tenido la responsabilidad de enfrentarnos alguna vez con una pregunta semejante.

Argentina es un país difícil de descifrar, quién podría negarlo. Tan hermoso y tan incierto, tan cálido y tan invernal, tan cambiante y a su vez tan “siempre lo mismo”. Como si su ancha geografía, amplitud climática, diversidad étnica, cambios permanentes de humor social hicieran de nuestra identidad un río caudaloso y sin dirección, que fluye arrasador, que se estanca o se seca, dependiendo del día… o del sol, o del riesgo país, de los pasajes de avión, las importaciones o el precio de la leche. ¿Pero es que acaso no tenemos un orden? ¿No hay leyes? Y si hay leyes, ¿cuándo valen? Como suele decirse: si no sabes hacia dónde te diriges, entonces cualquier camino te lleva. En tal situación, “los argentinos somos incomprensibles”, ¿es ésta la respuesta correcta?

Sin embargo, a veces la verdad es como la luna, estamos demasiado acostumbrados a verle sólo una cara. Alguien también podría asegurar, desde otra perspectiva, que los argentinos somos sensibles, apasionados, amistosos, que nos gusta estar juntos y nos ilusionamos seguido con la idea de resolver todos nuestros problemas y diferencias. Aunque nos peleemos, aunque nos tiremos la pelota los unos a los otros, a la mayoría de los argentinos le gustaría estar mejor, crecer, consolidarse, ser un poquito más dichosos.

Los argentinos somos trabajadores y tenemos una gran capacidad de adaptación. Es cierto que nos cuesta un poco hacer de nuestro trabajo y sus resultados algo que dure mucho tiempo, algo que nos acerque a una sensación más duradera de tranquilidad y estabilidad. Quizás estamos mal acostumbrados, pero no sufrimos de nada que no podamos solucionar con un poco más de solidaridad y mucha más conciencia.

A qué argentino no le gustaría tener un trabajo y una casa, poder brindarles a sus hijos una buena educación y festejar de vez en cuando, porque si hay otra cosa que los argentinos sabemos hacer es divertirnos, cuando se puede.

Ecipsa está comprometida con esta última forma de ver a los argentinos, por eso apuesta al país desde hace más de 35 años, y lo seguirá haciendo. Todos los que hacemos Ecipsa en todo el país creemos que la única forma de construir el futuro es trabajando con pasión y compromiso, convencidos que siempre se puede dar otro paso hacia el progreso, siendo leales con nuestros acuerdos y convicciones, siendo sinceros con nosotros mismos.

Guiada por una visión que se propone ayudar a los argentinos a cumplir el sueño de su casa propia, Grupo Ecipsa crea oportunidades de trabajo en todas las ciudades donde proyecta sus emprendimientos, aportando oportunidades a miles de familias, riquezas económicas, desarrollo urbano y más valor a nuestra cultura.

En el mes del trabajador y del trabajo, presente en la vida de cada argentino que sueña con ser dueño de un pedacito de este mundo, Grupo Ecipsa felicita y reconoce, avanza y se vuelve bandera para todos aquellos que aman este inmenso país, que se quedan o que vuelven, que invierten y confían, que saben que aquí donde estamos –como en ningún otro sitio– tenemos la obligación de ser felices, y el deber de ser mejores.

 

 

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