Quiero mi casa propia, capítulo II: La tipología y la ubicación

5 cosas que tenés que conocer antes de tomar una decisión

En el capítulo anterior dijimos que la empresa que elegimos para iniciar el camino a la vivienda propia es fundamental, especialmente si no está en nuestras posibilidades el pago de contado sino algún plan a mediano o largo plazo. En esta nota, dedicaremos unas palabras al segundo punto: la tipología y la ubicación.

Al momento de buscar, soñar, elegir, adquirir una propiedad inmobiliaria, los especialistas dicen que sólo tres cosas importan: la ubicación, la ubicación y la ubicación.

Esto que parece un chiste tiene un grado de veracidad: la ubicación define en gran medida el modo de vida que tendremos y el valor final de la propiedad. Una propiedad en el centro de una ciudad, por ejemplo, nos ofrece una vida cómoda de servicios: todo cerca, todo a la mano, a veces un poco complicada para movilizarse en auto y convivir con el ruido y la contaminación, pero por lo general resulta bastante confortable, y si además contamos con una cochera para guardar el auto, tema resuelto.

Pero las ciudades crecen incesantemente, nada ni nadie puede detener el progreso. Los nuevos desarrollos se van conformando como grandes anillos alrededor de los centros urbanos, van aumentando el tamaño de la ciudad y ofrecen otra amplia gama de prestaciones. Para quienes prefieren una vida tranquila y relajada, un barrio aledaño al ejido urbano podría ser una opción interesante: comenzar con un lote y luego construir a su gusto, adquirir la tipología de casa que necesita para arrancar, luego invertir para ampliarla según sus intereses y posibilidades. Es un hecho, cada cosa que le vaya sumando mejorará el valor final de la propiedad.

Adquirir una propiedad en una ubicación muy consolidada es más caro, salvo que la ciudad se transforme de una manera significativa, aumentando aún más el valor de ciertas ubicaciones. Comprar una propiedad en un centro capitalino será de por sí muy costoso, pero no generará una significativa revalorización en el tiempo. Cómo decía el filósofo griego Alquíleres: “las casas valen por lo que valen”, en este rubro, algo que se compra a buen precio, se vende a buen precio, partiendo del principio de que no hay negocio más conveniente a largo plazo que la inversión inmobiliaria.

En cambio, las zonas más alejadas que empiezan a poblarse suelen partir de precios más accesibles. Hay quienes dicen que la gente va donde va la gente, y en ese sentido, los que se animan a una inversión inmobiliaria en una zona menos consolidada son verdaderos “pioneros”, arriesgan más, son un poco más pacientes, entienden que las urbanizaciones llevan su tiempo, tienen sus idas y sus vueltas, pero saben muy bien que sus ganancias podrían ser impresionantes.

De esta forma, se podría decir que en el mundo inmobiliario existen las inversiones conservadoras y las inversiones pioneras. Los inversores conservadores, aseguran; los pioneros, ganan, y algunos ganan muchísimo.

Como conclusión de lo que venimos reflexionando hasta aquí, la ubicación de una propiedad adquirida a mediano y largo plazo es garantía de revalorización si hemos elegido una empresa con trayectoria en el sector, que entrega tipologías de viviendas con calidad modelo  -sólo posible por la enorme cartera de clientes adjudicados cada año- y que allí donde decide lanzar un nuevo emprendimiento, las ciudades y los gobiernos ponen sus ojos, desarrollan infraestructura y acercan sus calles y avenidas.

En definitiva, conservador o pionero, si se invierte bien, se vive bien.

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